Incineración de Príncipe Hindú

El príncipe Bapu Saheb Ghatjay acompañado de su yerno, el príncipe Sampatras y su séquito, pasaban el verano de 1884 en Étretat antes de ir a Oxford. A pesar de los cuidados prodigados por el Dr. Fidelin, el príncipe Bapu Saheb Ghatjay, enfermo desde hacía algunos días, sucumbió. Se le pidió al alcalde, Adolphe Boissaye, el permiso incinerarlo (rito sagrado de los Hindúes). Éste telegrafió (a las 8 h, hora de cierre de las oficinas) al Prefecto dicha solicitud de autorización precisando que, a falta de respuesta, la ceremonia tendría lugar la noche siguiente. Al no obtener respuesta, en la medianoche se levantó una pira de un metro de altura; tras haber sido preparado el cuerpo, fue transportado en silencio por la ciudad y 2 horas más tarde, se terminó la pira funeraria. Sólo algunos testigos asistieron a la ceremonia. El Príncipe Sampatras encendió la pira. Al alba sólo quedaban algunos huesos destinados al mar y a ser enviados a la India. Hacia las seis, ya no quedaba ningún rastro de la incineración. Informados de los acontecimientos de la noche, los aldeanos se precipitaron a la playa pero sólo pudieron ver unos cantos ennegrecidos. Aquella mañana, en la oficina de correos de Etretat, un comunicado del Prefecto decía: “Incineración terminantemente prohibida". 

Fuente: "Etretat hameau du soleil couchant" Henri Bacon.

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